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El
Centro Cultural Conde Duque (C/ Conde Duque, 11) expone hasta
el 6 de enero de 2002, esta interesantísima obra.
Personajes anónimos, famosos, niños, jóvenes,
ancianos, gordos, anoréxicos, pintorescos,... todos pierden
la vergüenza y nos enseñan su cuerpo y un poquito
su alma, gracias a los comentarios que realizan de su propio
retrato.
ZANU, Noviembre 2001
Extracto de la reseña de S. Hidalgo en EL PAÍS:
(...)
Casi
200 personas se han quitado la camisa, el reloj, los pantalones
y la ropa interior delante de él mientras disparaba una
y otra vez su cámara de fotos en una habitación
de paredes blancas. El resultado se expone hasta el próximo
6 de enero en el centro cultural Conde Duque (calle del Conde
Duque, 11) bajo el título La piel en la mirada:
200 fotografías que muestran cicatrices, rostros y cuerpos
desnudos. Entre ellos se encuentran algunos famosos, como los
directores de cine Alejandro Amenábar o José Luis
Cuerda, el arquitecto Ricardo Aroca, el poeta José Hierro
o el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,
Juan Manuel Bonet.
'Llevo
siete años trabajando con esta serie, que empezó
de manera fortuita cuando fotografié a una amiga', explica
Gómez Molina. 'Hay mucha gente famosa, pero también
personas que me he encontrado en el metro, por la calle o en
una cafetería, y a las que propuse posar', asegura. Y
añade: 'Lo que más me ha sorprendido es que todos
aquéllos a quienes hablé de mi proyecto han querido
participar en él. La reacción de la gente ha sido
muy positiva, sobre todo al ver las fotos'.
El
comisario de la muestra, Antonio Rabazas, explica que cada persona
era libre de elegir cómo quería salir en la imagen:
'Fueron los propios modelos los que decidieron si querían
un retrato de rostro y hombros, que se les viese el pecho o salir
completamente desnudos'.
'Soy
lo que parezco' Al lado de cada fotografía hay un texto
donde los modelos cuentan cómo llegaron a quedarse desnudos
delante de la cámara y cuáles fueron sus sensaciones.
'Yo estoy seguro de que soy lo que parezco en esta foto que me
hizo Juanjo un día con una cámara que tiene buenísima
(...) Las mujeres jóvenes son otro cantar, se mire como
se mire', escribe a través del correo electrónico
el director de cine José Luis Cuerda, amigo de Gómez
Molina. 'Ya no quedan hombres', pone en una tarjeta, por su parte,
el también director de cine Mateo Gil.
Además
de los famosos, el resto de retratados también opina sobre
la petición del fotógrafo de que se quitasen la
ropa. 'Ante la insistencia del autor', escribe, simplemente,
un hombre de mediana edad que aparece con el torso desnudo. 'Además
de pasármelo genial, me sentí reina por un día.
Bien, muy bien; gracias, Juan José', admite otro. 'Era
muy aburrido ir al estudio casi todos los días y pasar
allí largas horas sin hacer nada. Pero el resultado fue
magnífico; jamás pensé que pudiera verme
reflejada en un trozo de papel', escribe María Amparo
Rodríguez, una niña de unos nueve años que
aparece fotografiada de pecho para arriba. 'Al terminar, me sentí
guapa', dejó escrito Corina. Otros optaron por hacer un
dibujo, escribir una partitura, poner una secuencia de fotos
o estampar su firma.
(...)
Cuerpos imperfectos Teresa y Felipe, un matrimonio de mediana
edad, no salen en las fotos, pero ayer, después de recorrer
durante un buen rato la exposición, aseguraron que no
tendrían problemas en posar ellos también desnudos.
'En la revista Interviú ponen chicas muy guapas con la
tetilla bien puesta, pero la gente que sale en esta exposición
no es físicamente perfecta, y por eso da un poco de sensación
y de grima verlos retratados', comentaba Teresa. 'Yo he visto
muchos cuerpos desnudos y a mí ya no me sorprende nada',
apostillaba su marido.
Y
es que entre los 200 modelos hay cuerpos esculturales, vientres
lisos y espaldas perfectas. Pero también hay heridas,
cicatrices, celulitis y muchos pechos caídos. 'Estamos
acostumbrados a ver en el cine, salvo en películas como
La lista de Schindler o en alguna de Peter Grenaway donde hay
desnudos de gente mayor, cuerpos en plena plenitud y mucha gimnasia
amorosa donde no se ven los defectos físicos. Con este
trabajo he querido reflejar cómo somos realmente, y no
cómo nos muestran en el cine', explicó Gómez
Molina.
Este
fotógrafo y pintor, catedrático de Bellas Artes
de la Universidad Complutense, continúa trabajando en
otros proyectos al margen de la exposición. Por ejemplo,
hace 20 años fotografió por dentro todas las casas
de su pueblo, Carcelén (Albacete), y ahora las está
volviendo a retratar para ver cómo han cambiado en esta
época. Además, está haciendo algunos trabajos
sobre Madrid. 'Desde hace cinco años estoy fotografiando
todos los días el mismo árbol de la plaza del Dos
de Mayo, donde tengo el estudio. Estamos en una época
en la que no miramos las cosas con detalle, tenemos una mirada
distraída y no nos paramos en nada. Lo que intento es
registrar una realidad que se evade y que va cambiando', concluye.
Texto
completo disponible en:
http://www.elpais.es/articulo.html?xref=20011029elpmad_14&print=1&anchor=elpmad&type=Tes&d_date=20011029
Reseña
en la web de PhotoEspaña
El
desnudo más sincero 20.11.2001
Gómez Molina: La piel y la mirada.
Juan José Gómez Molina (Carcelén, Albacete,
1943) apenas encontró problemas con las doscientas anónimas
personas que posaron delante de su cámara en una habitación
de paredes blancas. Las mismas que ahora aparecen juntas y revueltas
en La piel en la mirada, una exposición que puedes visitar
en el Centro Cultural Conde Duque, en Madrid, y en la que se
ocultan, discretamente desnudos, algunos personajes de la vida
cultural de nuestro país.
Gómez
Molina lleva siete años convenciendo a la gente para que
se quite hasta el reloj, gente que se ha encontrado en la calle,
en el metro, en una cafetería, gente que ahora se nos
muestra en todo su esplendor. Son cuerpos individuales, imperfectos,
extraños si pensamos en los cánones publicitarios.
Algunos de ellos muestran cicatrices, detalles personales, tatuajes.
Hay pieles viejas, acartonadas; pieles jóvenes y tersas;
pieles blancas o negras, límpidas o llenas de lunares.
Son las pieles biográficas e intransferibles de las doscientas
personas que conforman esta comunidad de anatomías reales
y cercanas.
Todos
han posado como han querido, pero la mayoría ha preferido
adoptar una sincera posición frontal. Cada individuo nos
descubre una personalidad diferente, inscrita en la piel o la
expresión y que Gómez Molina ha potenciado dejándose
llevar por las altas luces y un alto contraste en el revelado.
El resultado, que posee una gran definición, presenta
en general una dureza formal desmentida por la cercanía
con los personajes. |